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investigarteuniminuto

17/10/2008 GMT 1

LA INVESTIGACION: LA OPCION PARA EL DESARROLLO HUMANO Y SOCIAL

elsarodriguezpaez @ 18:29

LAS CIENCIAS SOCIALES: DE LA EXPLICACION A LA COMPRENSIÓN

“Ayer en la clase de física casi grito EUREKA,
al serme revelado todo lo que tiene que ver
con la teoría de los vasos comunicantes.
Fue el momento en que, oculta a toda mirada,
mi mano estrechó la tuya largamente”.

Jairo Anibal Niño. La Alegría de Querer. 1986

Hablar de ciencias sociales y del papel de la epistemología en su constitución como ciencias, nos ubica en el ejercicio primario de identificar cuál ha sido el escenario histórico a partir del cual se ha forjado la pregunta por la realidad social y lo psicológico como objeto peculiar de la ciencia. De igual forma nos coloca frente a la pregunta por los métodos de aproximación a ésta realidad así como la concepción de ciencia en Occidente y la hegemonía, parece que aún vigente, del modelo galileano y positivista, frente al cual se debate la fundamentación científica por la construcción de la epistemología propia de las ciencias sociales que propone un modelo teleológico o hermenéutico para hacer ciencia.

La tradición aristotélica pone su énfasis en procurar que los fenómenos sean inteligibles teleológicamente. Al principio esta la observación y la explicación deviene cuando se logra dar razón de los hechos los cuales se podían convertir en formulación científica a través de la progresión inductiva.

Esta tradición viene a ser relevada con la perspectiva causalista galileana que pretende explicar la realidad. El contexto histórico había madurado las críticas a la tradición aristotélica; la naturaleza y el universo fluyen en un acontecer que se rige por leyes. La modernidad encuentra en la tradición galileana el eje sobre el cual se articula la racionalidad científica; la naturaleza y el mundo se reducen a objetos y el poder supremo del hombre se hace posible. La rapidez del cambio y la urgencia de respuestas a las necesidades del hombre, para las cuales la ciencia parecía tener las soluciones, ayudan a cimentar el proyecto de modernidad. Lo mítico, lo filosófico, lo cotidiano y el mundo de la vida se dejan de lado por su deficiente racionalidad y objetivación.

El divorcio entre ciencia y filosofía se hace incuestionable. Antes del siglo XVIII la teología y la filosofía decían que podían conocer dos cosas: la verdad y el bien. Dado que la ciencia empírica no creía contar con las herramientas necesarias para reconocer qué era bueno entonces se termina acotando el conocimiento de lo verdadero.

Es así como la reducción metodológica de la tradición galileana deja de lado el mundo de la vida, que constituye los contextos de génesis de la investigación, como lo cuestiona Husserl por considerarlas evidencias implícitas, supuestas, no tematizadas, que no parecen merecer el lugar de ser objeto de la ciencia.

La sociedad no constituía un problema para la conciencia antes del siglo XVII. Solamente en la medida en que la sociedad europea entra en crisis, a partir de la revolución francesa, se plantea la pregunta práctica de cómo organizarla y se hace evidente la falencia frente a la cuestión de su comprensión. Se hace urgente hacer consciente lo inconsciente y comprender los fenómenos individuales, sociales y culturales, en el horizonte de las significaciones que subyacen en los procesos lingüísticos.

Mientras durante el siglo XIX las ciencias naturales se fortalecían sobre los pilares de la tradición galileana y el posicionamiento del positivismo decimonónico, heredero de ésta tradición, las ciencias sociales de la mano de Droysen encuentran en la comprensión, como método de la historia, una respuesta a la cada vez más reconocida importancia de la resonancia psicológica que subyace al hecho de que el investigador y la realidad investigada pertenecen al mismo universo histórico. Redescubrir al hombre, como ser simbólico de sentido y significación, posibilitó que la razón como procedimiento se cambie y se descentre hacía el tema del lenguaje y de la conversación que implica lo ético.

La interpretación en las ciencias sociales es entonces un ejercicio de búsqueda de significaciones para el que se han postulado diversos métodos; entre ellos la etnografía. Es así como la antropología, dice Clyde Kluckhohn, “es una licencia para la caza intelectual furtiva”.

Se ahonda la distancia y se polarizan las posturas, frente al positivismo aparece como alternativa la hermenéutica. El enfoque hermenéutico constituye el giro interpretativo a partir del cual los procesos lingüísticos pretenden dejar hablar al objeto, siendo éste el material de la experiencia humana. Los saberes tácitos y los acuerdos construidos a partir de la Acción Comunicativa habermasiana nos revela la fusión de horizontes a la que se refiere Gadamer en el medio del lenguaje que lo hace posible.

El objeto de la ciencia social puede entonces ser un caso o conjunto de casos y las características que lo distinguen.

Más recientemente, a partir del siglo XIX y especialmente el siglo XX, la hermenéutica muestra una serie de tendencias metodológicas, que van desde la descripción densa como un acto pensado, reflexivo del pensamiento (Geertz), con niveles de interpretación circunscritos al proceso dialéctico de la EXPLICACION y la COMPRENSION en tanto hay una verdad en el símbolo (Ricoeur) y la comprensión, siempre histórica, como un acto de interpretación en el medio de un lenguaje (proceso lingüístico) que pretende dejar hablar al objeto .

En tanto la técnica retroalimenta lo científico, impone la racionalidad instrumental, el desencanto de la naturaleza y se seleccionan medios para alcanzar fines así como la apropiación gradual del mundo natural, la pregunta por la verdad inserta el componente cognitivo. En el ámbito ético jurídico el proyecto de la modernidad (Kant – autonomía) construye el orden moral. La pregunta por la felicidad y por lo estético es más reciente y se da en el cerco de la polémica entre el racionalismo crítico frente a la teoría crítica en un mundo que ha privilegiado la cultura del experto y la fragmentación del saber especializado pero al cual los problemas sociales, culturales y psicológicos lo desbordan.

La teoría crítica de la sociedad de la Escuela de Frankfurt nos advierte que la ciencia moderna es hija de unas condiciones socio económicas y que esta ligada al desarrollo de la industria al que Adorno y Horkheimer denominaron totalidad social.

Por último nos encontramos con el debate de la intencionalidad del investigador frente a la explicación de la realidad a partir de la cual el investigador debe comprender el significado de los datos del comportamiento o conducta social y debe valerse del mismo entramado conceptual utilizado por los agentes sociales (Winch, Weber, taylor).

El modelo galileano y el modelo de las ciencias sociales dejar ver que las diferencias entre una y otra tradición no son meramente metodológicas sino que también implican una concepción de la sociedad, de la historia y de ser humano muy diversa que determina también un papel muy distinto para la ciencia. Podría pensarse que el modelo que propone la tradición galileana ha servido de muy buena manera a la modernidad y a los intereses del modelo económico, pero en mayor manera ha negado el lugar fundamental del ser humano como actor creador de un universo simbólico que envuelve todo saber y en el que subyace el entramado de relaciones sociales, políticas, económicas, religiosas y culturales que dinamiza el accionar de la ciencia.

De esta forma considero que el sentido de la epistemología en las ciencias sociales es fundamental en tanto no olvidemos que la ciencia es la reconstrucción conjetural (presumible) de la realidad, como lo define. J. Ladrière, y por lo mismo la discusión debe darse en el sentido de cuál es el saber que explica previamente el conocimiento en ciencias sociales y cuál es el saber que lo explica a posteriori.

Lo cotidiano deja entrever la realidad que nos interesa investigar en ciencias sociales pero escapa a la mirada escrutadora del ojo que objetiva y reta al investigador para que comprenda, más allá de la explicación y en un diálogo simétrico enmarcado en el proceso de acción comunicativa, aquello que incluso permanece oculto a la conciencia, al igual que sucede en el poema de Jairo Anibal Niño, en donde la mirada no fue necesaria para comprender lo que es el amor.

Los retos del investigador social están dados en relación a los siguientes aspectos:

- Hay diferentes contextos; locales, nacionales, internacionales
- Hay un conocimiento del conocimiento que debe entrar en diálogo – fundamentos epistemológicos
- Hay que fortalecer el nuevo paradigma: la investigación cualitativa y el lugar del sujeto conocido.
- El método del nuevo paradigma desplaza la pretensión del saber absoluto y formal y nos coloca en el camino hacía el juego de la existencia, mediado por la comprensión. Por ello se debe revisar y discutir cuál es el papel de las ciencias sociales en los procesos de conocimiento para las comunidades que intervienen.
Por último, algunas preguntas que rondan:
• Y qué hay del diálogo de saberes? Se esta dejando de lado el tema de lo práctico.
• Cómo podemos elaborar referentes de experiencia compartida para trascender la pura opinión. Pretensión de validez.
• Acaso la validez debe estar dada por un proceso de medición y verificación?
• Cuál es el papel de la investigación en ciencias sociales?

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